Un mismo universo, tres formas de existir
Una multitud formada por individuos
Kriatures es la colección madre y el núcleo del universo artístico de Kastro. Un lenguaje propio en el que pequeñas figuras tridimensionales habitan la obra, proyectan sus sombras y transforman la superficie en un espacio humano.
Cada Kriature representa una identidad. No tiene rostro ni una historia cerrada, porque puede ser cualquiera. Al reunirse con otras forma comunidades, recorridos, encuentros y conflictos. Algunas avanzan juntas; otras se separan, observan desde la distancia o buscan su lugar dentro del conjunto.
Desde lejos, la obra se percibe como una composición abstracta. Al acercarse, aparece otra dimensión: cientos de pequeñas situaciones que hablan de pertenencia, aislamiento, movimiento y conexión. La multitud deja de ser una masa anónima y revela que está formada por individuos.
Kriatures nace de una pregunta esencial:
¿Cómo conservamos nuestra identidad cuando formamos parte de algo más grande?
La colección se desarrolla a través de tres lenguajes diferentes —Kriatures Klásicos, Génesis Kriatures y Kriatures Kaóticos— que comparten un mismo universo, pero exploran formas distintas de habitar el espacio.
Kriatures Klásicos
En Kriatures Klásicos, el blanco se convierte en territorio.
No es un fondo vacío ni una superficie neutral. Es silencio, distancia, libertad y posibilidad. Sobre él, las Kriatures aparecen, se agrupan y construyen recorridos mediante su propia presencia.
La composición nace únicamente de sus relaciones: quién permanece dentro del grupo, quién se aleja, quién se aproxima y quién decide ocupar un lugar diferente. Las sombras proyectadas sobre el lienzo refuerzan su existencia y convierten cada figura en una presencia física.
El vacío permite que cada movimiento tenga importancia. Una sola Kriature situada lejos de la multitud puede cambiar toda la lectura de la obra.
Esta es la expresión más esencial del universo: individuos, espacio y conexión humana sin elementos que interfieran entre ellos.
Kriatures Genesis
Conquistar la mancha
En Génesis Kriatures, todo comienza con una mancha de café.
El café funciona como materia, accidente y símbolo. Es una sustancia orgánica que cae, salpica y se expande sin obedecer por completo al artista. Pero también representa uno de nuestros rituales de encuentro más universales: compartir una conversación, hacer una pausa o sentarnos frente a otra persona.
Las Kriatures nacen alrededor de esa huella y comienzan a conquistarla. La atraviesan, la rodean, se concentran sobre ella y avanzan hacia el espacio blanco. La mancha deja de ser un fondo para convertirse en territorio, camino y punto de origen.
Aquí existe una tensión constante entre la materia y los personajes, entre la concentración y la dispersión, entre aquello que surge del azar y aquello que termina siendo habitado.
Génesis habla del comienzo, pero no de un nacimiento literal. Habla del instante en que una experiencia, un accidente o una mancha se transforma en una posibilidad.
Kriatures Klásicos
En Kriatures Klásicos, el blanco se convierte en territorio.
No es un fondo vacío ni una superficie neutral. Es silencio, distancia, libertad y posibilidad. Sobre él, las Kriatures aparecen, se agrupan y construyen recorridos mediante su propia presencia.
La composición nace únicamente de sus relaciones: quién permanece dentro del grupo, quién se aleja, quién se aproxima y quién decide ocupar un lugar diferente. Las sombras proyectadas sobre el lienzo refuerzan su existencia y convierten cada figura en una presencia física.
El vacío permite que cada movimiento tenga importancia. Una sola Kriature situada lejos de la multitud puede cambiar toda la lectura de la obra.
Esta es la expresión más esencial del universo: individuos, espacio y conexión humana sin elementos que interfieran entre ellos.




























